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INTENSIFICACIÓN DEL TRABAJO Y SALUD MENTAL
La evaluación de la carga laboral como obligación preventiva
Introducción
En este estudio se analiza la sobrecarga de trabajo como el riesgo psicosocial más prevalente en España y en Europa, destacando su impacto estructural sobre la salud física y mental de la población trabajadora.
Se examina la insuficiencia de las metodologías genéricas de evaluación de riesgos psicosociales (como FPSICO o ISTAS) para detectar con precisión la intensidad, el ritmo y las exigencias laborales que configuran este riesgo, y se argumenta la necesidad de utilizar herramientas específicas de medición, como NASA-TLX, cuando existan indicios de sobrecarga.
Asimismo, el informe estudia la consolidación jurisprudencial de la obligación legal de medir la carga de trabajo dentro de la evaluación de riesgos exigida por el artículo 14 LPRL, respaldada por recientes sentencias del Tribunal Supremo que confirman que esta medición es esencial para prevenir daños.
Se detalla también el deber empresarial de adoptar medidas preventivas concretas cuando la sobrecarga ha sido identificada, y se presenta la evolución jurisprudencial que culmina en la STS de 3 de abril de 2025 (rec. 27/2023), la cual reconoce la posibilidad de que la representación legal de la plantilla solicite judicialmente la imposición de medidas específicas si la empresa no las ha adoptado.
En conjunto, el informe ofrece un marco analítico y normativo para comprender, evaluar y gestionar la sobrecarga laboral como un riesgo prioritario en la prevención de riesgos laborales.
Planteamiento del problema: intensificación del trabajo como riesgo prevalente
La intensificación del trabajo se ha consolidado como uno de los riesgos más relevantes en el panorama laboral contemporáneo. Supone un incremento sostenido de las exigencias, ritmos, cargas y demandas que recaen sobre las personas trabajadoras.
Este fenómeno se manifiesta en múltiples dimensiones: aumento de tareas por persona, exigencias de rendimiento más elevadas, reducción de tiempos de recuperación, presión para responder de forma inmediata a requerimientos laborales y ampliación de la disponibilidad psicológica para el trabajo. Todo ello constituye un patrón de organización productiva que erosiona la salud, el bienestar y la autonomía de los trabajadores.
La evidencia científica disponible es contundente. Los estudios especializados han demostrado que la intensificación del trabajo es un determinante directo de la salud mental en España. Su impacto, además, trasciende el ámbito psicológico. La sobrecarga de trabajo se asocia con un deterioro general de la salud física y con una merma significativa de la calidad de vida. La presión constante, la falta de control sobre el propio tiempo y la imposibilidad de regular el ritmo laboral generan un desgaste acumulativo que termina afectando a todos los sistemas del cuerpo humano.
La dimensión europea confirma esta gravedad. Según un estudio reciente de la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo, el 44% de los trabajadores europeos está expuesto a una “intensa presión de tiempo o sobrecarga de trabajo”, lo que convierte a este factor en el riesgo psicosocial más prevalente en Europa.
Su presencia supera ampliamente a otros riesgos significativos, como la falta de autonomía (17%), la violencia verbal (16%) o el acoso laboral (8%). La intensificación del trabajo, en consecuencia, constituye la principal amenaza psicosocial que afronta el mercado laboral europeo.
España se encuentra en una situación aún más alarmante. La prevalencia del riesgo asciende al 49% de la población trabajadora, situándose claramente por encima de la media europea (EU-OSHA, 2025). En otras palabras, prácticamente la mitad de las personas ocupadas desarrolla su actividad bajo niveles de exigencia que comprometen su salud física y mental.
Este dato evidencia un modelo productivo que, de forma sistemática, extrae más energía, más tiempo y más esfuerzo del que resulta razonable para sostener un trabajo digno.
Esta realidad plantea un reto urgente. Nos obliga a reconsiderar la forma en que se estructuran y gestionan las cargas laborales en empresas y administraciones. Y exige comprender la intensificación del trabajo no solo como un síntoma del mercado laboral contemporáneo, sino como un riesgo específico que debe ser evaluado, prevenido y regulado con rigor.
Justificación y relevancia sindical y preventiva del estudio
Desde la perspectiva sindical, el análisis de este fenómeno es fundamental. La intensificación del trabajo incide directamente en elementos esenciales del contrato laboral: jornada, descanso, poder directivo, cargas de trabajo, evaluación del desempeño y salud.
Identificar, medir y regular la sobrecarga permite fortalecer la negociación colectiva, mejorar la calidad del empleo y reforzar los derechos fundamentales en el ámbito laboral. Asimismo, ofrece una base empírica sólida para reivindicar medidas preventivas, herramientas de evaluación específicas y límites claros a las prácticas empresariales que generan intensificación.
Desde la perspectiva preventiva, el estudio resulta indispensable para diseñar estrategias eficaces que reduzcan el daño. Solo mediante la comprensión profunda de las causas, condiciones y efectos de la intensificación del trabajo será posible elaborar protocolos adecuados, generar instrumentos de evaluación y promover modificaciones organizativas que garanticen trabajos saludables y sostenibles. La prevención de riesgos laborales no puede limitarse a ámbitos tradicionales. Debe abarcar aquellos riesgos emergentes que están moldeando el trabajo contemporáneo de forma decisiva.
En suma, la investigación sobre la intensificación del trabajo y la sobrecarga laboral no es un ejercicio académico aislado. Es una necesidad social, sindical y preventiva. Su relevancia es directa y urgente. Sus resultados pueden guiar políticas públicas, reforzar la negociación colectiva y mejorar de forma sustancial la vida laboral de millones de personas.